El porno CFNM: una categoría que se populariza a velocidad absurda

El porno CFNM: una categoría que se populariza a velocidad absurda

– Prepárense para la velocidad de la luz.
– No, la velocidad de la luz es muy lenta.
– ¿La velocidad de la luz lenta?
– Sí, tendremos que utilizar la… velocidad absurda.

A lo largo de muchas décadas hemos asistido al espectáculo de la cosificación de la mujer en el cine. No sólo en el cine, qué demonios, en cualquier tipo de espectáculo. Mientras los hombres andaban por la escena con sus elegantes trajes, ellas corrían de un lado a otro con trapos tan cortos que no pasarían ni por ropa interior en la mayoría de las ocasiones. Siempre ha sido normal, a pesar de no serlo. La “gloriosa” época del destape en el cine español consistió exactamente en eso, en personajes masculinos sin cerebro y con sólo una cosa en mente que perseguían a señoritas frecuentemente desnudas y que pecaban de una ingenuidad tan lastimosa que no sobrevivirían un día lejos de los platós.

El mundo del porno, tan adelantado como siempre a su propia época y marcando tendencias, decidió ponerse manos a la obra y es por ello que desde hace algún tiempo disfrutamos de contenidos distintos a los habituales. Hablamos, claro está, del porno CFNM, o las categorías CFNM si es que no se puede calificar como un nuevo género dentro del cine pornográfico. CFNM no son más que siglas, condensan en una sola palabra hasta cuatro distintas: Clothed Female, Naked Male. En cristiano, mujeres vestidas y hombres desnudos. La cara oscura de la tortilla, una o varias mujeres disfrutando de uno o varios hombres pero con las reglas de las primeras. El menosprecio a la inversa con fines sexuales. La mujer pasa a un papel activo, dominante, y el hombre obedece sin rechistar.

La mujer pasa a un papel activo, dominante, y el hombre obedece sin rechistar. Click Para Twittear

Esta fantasía sexual llevada a la práctica en la pornografía nació originariamente dentro del marco del BDSM, de los juegos de dominación y fetichismo por el control y el dolor. Consistía en la privación de la humanidad al hombre controlado por su ama y que finalmente resultaba ser un mero objeto sexual, lo opuesto a los bukkakes. Un consolador con sentimientos que sucumbía a todos y cada uno de los deseos de su dueña. Las reglas han ido cambiando y la tendencia suavizándose. El concepto actual es más popular pero su esencia se mantiene inamovible. Dentro de las fantasías realizadas bajo este arquetipo de escena pornográfica encontramos “despedidas de soltera” y fiestas similares en las que el bailarín se pasea desnudo entre las asistentes, realizando juegos sexuales y llegando a tener sexo real con algunas de ellas. El Extreme CFNM. También nos topamos con fantasías dominadas por el motor de la venganza en las que la mujer, con amigas, castiga a quien le ha hecho cualquier tipo de mal. Mujeres con poder teniendo sexo con sus empleados e inferiores en la jerarquía de su empresa. Ejemplificaciones de un mayor poder femenino a través del sexo dominante.

Por supuesto, hay variaciones. No siempre conserva la mujer la totalidad de su ropa pues asistimos en muchas ocasiones a relaciones sexuales completas, no sólo felaciones o masturbaciones. En estos casos ella suele prescindir de su ropa interior pero conserva el resto de su ropa, o deja que sus pechos salgan a la luz pero manteniendo puesta una camisa desabotonada de forma estratégica. La esencia es que la típica escena en la que el jefe, vestido, mantiene relaciones sexuales con su secretaria, completamente desnuda, invierte sus papeles.

El porno, siempre un paso o dos por delante de la sociedad

Los eventos Extreme CFNM, los consistentes en fiestas con muchas mujeres asistiendo a un striptease y al sexo con el bailarín, existen en la realidad. Las mujeres pagan por asistir a tal evento con ciertas garantías de poder tener sexo en público con lo que la satisfacción de varias fantasías o parafilias de forma simultánea es más que posible. Sin existir una regla exacta, la relación de hombres y mujeres en dichas fiestas suele superar el 1:8 e incluso el 1:10. Orgías de pago en las que ellas mandan. El porno, como comentamos antes, siempre un paso o dos por delante de la propia sociedad.

Samuel F.
Samuel F.
Me dedico a escribir aquí y allá, y de vez en cuando también diseño cosas. Soy un cliché con patas porque a veces escribo en un Starbucks con una camisa de cuadros y un Mocca blanco en invierno o un Frapuccino en verano. Ah, y tengo barba. Si tuviese gafas, que las tuve, sería el combo definitivo. Adoro a Batman y no soy rico.

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