Top 10: las parafilias sexuales más raras que verás jamás (con bonus)

Top 10: las parafilias sexuales más raras que verás jamás (con bonus)

El mundo del sexo es el mundo de lo prohibido, ya sabemos cómo va esto. No es que trate de prácticas satánicas, de aquelarres o de sacrificios, que también tiene un poquito de esto, sino que confesar cualquier cosa que se salga un poco de la norma de lo socialmente aceptable es visto con los ojos del que arrojaría al otro a la hoguera. Así pues, además de que en muchos sitios no está bien visto hablar de prácticas sexuales, hay algunas que son más aceptadas que otras que, simplemente, se consideran aberraciones. Parece que pueden gustarte las morenas o los chicos con gafas, pero a la que dices que quieres que te caguen en el pecho, te señalan con el dedo. Podría ser una exageración, pero no. Es de lo que toca hablar hoy, precisamente, de las parafilias sexuales. De esas cosas que gustan cuando hacemos esas otras cosas. Como que nos asfixien un poquito, que nos peguen o que… para qué seguir. Vamos allá con nuestro top 10.

1. La clismafilia o klismafilia

Nos adentramos en terreno húmedo, y ahora sabréis por qué. La clismafilia es una parafilia que produce placer sexual cuando nos introducen líquidos en el ano. Cuando nos los introducen, o cuando lo hacemos nosotros mismos. Nadie tiene que venir a decirnos cómo usar nuestras parafilias. Es introducción, no contacto con el agua. El ‘gustirrinín’ que nos da cuando metemos el culo en el agua de la playa o de la bañera tiene que ver con los cambios de temperatura y no con los gustos sexuales. ¿Sabéis qué es un enema? Pues ya está todo dicho.

2. La necrofilia

No por conocida es menos extraña y es que todo aquel que siente apego por la necrofilia se define a sí mismo como aquel que siente placer sexual, o mejor dicho atracción sexual por los cadáveres. Todos en la sala de cine sintiendo miedo con los ataques de los zombies y ese amigo tuyo raro imaginándose con cuál de ellos se lo montaría, aunque no se dejasen. Aunque claro, si están muertos… otra parafilia rara que deriva de ésta aunque es mucho más fuerte es la acrotomofilia, la atracción sexual hacia partes del cuerpo amputadas. Sin comentarios.

3. La emetofilia

Estáis a tiempo de dejar de leer pues los emetófilos sienten placer sexual al exponerse al contacto con los fluidos corporales. Aquí conviene distinguir unas cuantas parafilias que surgen de la misma pues mientras los emetofílicos suelen estar relacionados directamente con los vómitos (sí, habéis leído bien) hay variantes como la salirofilia (fluidos corporales salinos como el sudor o la saliva), la urofilia (a tope con la orina) y la coprofilia (heces, básicamente).

4. El vampirismo

Puede que estemos pensando en estos momentos en Brad Pitt en Entrevista con el vampiro, o en Aaliyah en La reina de los condenados. No, no es eso, porque de ser así yo sería también pro-vampirismo. En este caso nos referimos con vampirismo a la excitación sexual producida por la extracción de sangre. Ya veis, algunos nos mareamos por una cosa y otros se marean por otra.

El vampirismo es una parafilia sexual, no salir por ahí de noche con una capa y colmillos falsos Click Para Twittear

5. El masoquismo

Al fin encontramos algo que nos es bastante conocido, el masoquismo tan presente en películas tanto pornográficas como eróticas, y mucho más en la vida real, y que habitualmente se conoce como BDSM, como ya describimos en nuestro diccionario del porno. A los masoquistas les excita todo lo relacionado con el dolor corporal: los latigazos, los golpes de todo tipo, incluso si acaban en heridas. En estas prácticas también se suele incluir la humillación y la pasión por ser esclavizado. Del masoquismo también deriva otra parafilia sexual, bastante peligrosa, como es la asfixiofilia. ¿Hace falta que la describa con ese nombre?

6. La audiofilia

De nuevo estamos ante una parafilia sexual que engloba, o de la que derivan, varias parafilias más. Empezaremos diciendo que los audiofilos sienten excitación sexual ante ciertos sonidos, bien escuchados o bien emitidos. Suspiros, gemidos, gritos, susurros, etc. Si unimos esto con un grado de exhibicionismo que podemos tener todos en mayor o menor medida, derivaríamos en el placer sexual que sentimos cuando alguien nos escucha hacer el amor. Sí, vecinos, vosotros también participáis al ejercer de voyeurs auditivos. De esta audiofilia derivarían la escatología telefónica, o de cómo algunos se excitan cuando profieren o reciben insultos telefónicos, y la ofolagnia, o la excitación sexual ante la propia música. Eso que mi compañera Anna definió como meloerogenismo.

7. El frotteurismo o frotismo

El frotteurismo, porque os juro que existe tanto la palabra como la parafilia, consiste en la excitación sexual mediante el rozamiento de los genitales contra desconocidos… ojo al añadido… SIN su consentimiento. Si te dice que sí, chungo. Se suele practicar en sitios muy concurridos en los que dicho roce pasa desapercibido, o al menos no se aprecia como algo sexual. Aquí tenemos roces voluntarios en los autobuses, en los conciertos muy concurridos, en las aglomeraciones ciudadanas, etc.

Cuidado si sentís que alguien se frota contra vosotros en un autobús, puede ser frotteurismo Click Para Twittear

8. La cleptolagnia

No hay que equipararla a la cleptomanía, pese a que ambas comparten una raíz común, el placer que nos produce apropiarnos de objetos ajenos. En el caso de la cleptomanía, robar objetos nos produce placer y además calma nuestros impulsos de hacerlo mientras que en el caso de la cleptolagnia es todo sexual. Hay quien roba por necesidad y quien lo hace por placer, nunca mejor dicho. Los que sufren de cleptolagnia (¿se puede decir que la sufren?) llegan a tener un orgasmo durante el momento del robo en los casos más extremos. Una buena pista para la policía.

9. La pirolagnia

Esto cada vez es más raro y es que hay gente que se excita sexualmente con los incendios y provocándolos. No tienen que arrasar un bosque, puede bastar con quemar un par de papeles o con encender la chimenea. No dejan de ser formas de “entrar en calor” pero el hecho de que tenga nombre propio y de que esté diagnosticada, por llamarlo de alguna manera, nos indica que no es tan extraña como nos puede parecer en un principio. Un Playboy o un Playgirl y un paquete de cerillas y ya tenemos a un ¿pirolágnido? excitado toda la tarde.

10. La gerontofilia

Hace poco hablamos de la explosión del concepto MILF, la pasión que sentimos hacia las mujeres de mediana edad que siguen en plenitud sexual. Pudiera ser que la gerontofilia tuviese relación con estas MILF pero me temo que para los gerontófilos, las MILF son poco más que niñas de parvulario. Un gerontófilo o gerontófila es aquella persona que siente verdadera atracción sexual hacia los octogenarios. Igual no hace falta que hayan cumplido los 80 años pero creo que así os hacéis una idea. Personas mayores. Mayores de verdad.

Bonus: Otras parafilias sexuales extra

Elaboraba la lista y he localizado tantas parafilias sexuales que he llegado a sentir que seleccionar 10 haría que os perdierais muchas, así que he decidido colocar este bonus para explicar rápidamente otras parafilias curiosas con las que me he topado. Rápidamente.

  • Maschalagnia: Placer sexual con todo lo relacionado con las axilas. Lamerlas, besarlas, tocarlas, etc.
  • Dendrofilia: Nuestras amigas las plantas y su capacidad para excitarnos, en modo extremo.
  • Mecanofilia o tecnosexualismo: Atracción sexual hacia máquinas, androides, etc. No, no cuentan los vibradores.
  • Amokoscisia: Es la necesidad de castigar a nuestra pareja para poder sentir placer sexual. Castigos físicos, se entiende, el otro lado del masoquismo.
  • Podofilia: Todo lo relacionado con los pies. En ocasiones se confunde con el fetichismo hacia el calzado, pero no es algo diferente.
  • Anofelorastia: Por sorprendente que parezca, hay quien se excita profanando biblias y todo tipo de objetos sagrados.
  • Zoofilia: Supongo que sabéis de qué va ésta. No os compréis un gato.
  • Fratilagnia: El placer sexual al tener relaciones incestuosas con un hermano o hermana tiene nombre, ya sabéis cuál es.
  • Pigmalionismo: ¿Te has sorprendido alguna vez mirándole el culo a esa estatua? ¿Has llegado a excitarte? Menos mal.

 

Samuel F.
Samuel F.
Me dedico a escribir aquí y allá, y de vez en cuando también diseño cosas. Soy un cliché con patas porque a veces escribo en un Starbucks con una camisa de cuadros y un Mocca blanco en invierno o un Frapuccino en verano. Ah, y tengo barba. Si tuviese gafas, que las tuve, sería el combo definitivo. Adoro a Batman y no soy rico.

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR